Orgullo Pride, con Orgullo
El Orgullo —marcha, desfile o caminata— representa uno de los eventos de mayor visibilidad de la comunidad LGBTIQ+. Podemos catalogar este despliegue como el sumum de la salida del clóset. En el hartazgo de vivir en la clandestinidad, la opresión y la vergüenza, ocurrió este destape colectivo para decirle a la sociedad: "Estamos aquí y somos tan humanos como tú". Todavía recuerdo aquella mañana en la 5.ª. Avenida de Manhattan, colmada de gente orgullosa que gritaba a los cuatro vientos: "Queremos libertad y derechos". Apabullado por tanta alegría y desenfado, pensé que nunca vería esto en Caracas; corría el año 1978.
Según lo revisado en línea, el desfile del Orgullo (Pride) comenzó en Nueva York y otras ciudades de EE. UU. después de la famosa revuelta de Stonewall contra la violencia policial. Visto así, se presenta como una actividad de mucha raigambre comunitaria, que requiere un nivel importante de participación y organización de la sociedad civil para llevar a cabo este evento masivo y público de grandes dimensiones. Ya con más de 60 años en la escena de los derechos de la comunidad, hoy se organiza en muchas ciudades del mundo: São Paulo, Sidney, Berlín, Madrid, Buenos Aires, Ciudad de México, incluida la impensable Caracas y otras ciudades de Venezuela. De ordinario se realiza el 28 de junio, con sus variantes locales.
Visibilidad a la caraqueña
Nuestro año inicial en Venezuela fue el 2001, reseñado por la prensa sin tono amarillista; y no quedó la menor duda de que seguiría para quedarse. Ya son 25 años de orgullo LGBTIQA+. Organizado inicialmente por la red LGBTIQ+ local, y esa primera vez Últimas Noticias reseñó: “Miles de homosexuales marcharon en Caracas”. Se destacó que el evento era por la dignidad de la gente y para salir del clóset. Agregaba que la histórica marcha de hombres y mujeres bisexuales y transgénicos (sic) ocurrió custodiada por la Policía Metropolitana, sin agresiones, ni burlas ante los perplejos transeúntes. Se estimó que unas 5 mil personas caminaron desde Chacaito hasta la Plaza de los Museos, centro neurálgico de la cultura caraqueña. Los organizadores repudiaron las declaraciones de Óscar Yáñez, conocido comunicador de la época, quien se refirió a la comunidad LGBTIQ+ como patos. “Somos gente, no somos patos”, reclamaron.
Debido al progresivo reconocimiento de los derechos humanos de la comunidad LGBTIQA+, en parte producto de la incidencia del Orgullo, poco a poco los gobiernos centrales y locales (municipios) se han ido sumando al apoyo “político” y con recursos, que, hay que reconocer, ha producido cambios importantes en cuanto a visibilidad y activismo. Sin embargo, cuando el desfile comienza a traspasar los límites de la organización puramente comunitaria se tienen otros propósitos y matices, que incluyen lo partidista o lo comercial
Auspicio vs. Autonomía
En Venezuela, el apoyo del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y gobiernos locales (municipalidades) hoy ha vinculado la organización del evento a un partido de gobierno, que podría usar el evento para sus propios fines. El debate sobre la participación de partidos políticos en las marchas del Orgullo (Pride) gira en torno a la instrumentalización política y el contraste entre el activismo de base y la postura oficialista de un partido que solo persigue votos. En Venezuela, mientras agrupaciones afines al gobierno de turno participan a través de frentes como la comisión de sexodiversidad de la juventud del partido, sectores independientes denuncian un uso proselitista sin que esto se traduzca en avances legales sustanciales en la Asamblea Nacional, como el matrimonio igualitario e identidad de género.
El 3 de julio de 2022, el portal Alba Ciudad, del Ministerio del PP para la Cultura, publicó una nota de prensa titulada “ Movimiento LGBTIQ+ marcharon en Caracas para celebrar el mes del orgullo sexodiverso”. En texto atribuido a la Agencia Venezolana de Noticias –AVN- se lee: “La comisionada Nacional de la Sexodiversidad de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y una de las organizadoras de esta actividad, Isamari Matute, destacó que con esta marcha se reivindican las luchas de la comunidad, “luchas invisibilizadas por el capitalismo”, indicó. Asimismo, señaló que en Venezuela están garantizadas la inclusión plena “y la libertad para levantar las banderas y exigir al Estado los derechos que permitan la plena participación” de esta comunidad.”
Asimismo, la ciudadana Isaura Guzmán, directora de la Oficina para la Atención de la Diversidad Sexual de la Alcaldía de Caracas, indicó que uno de los propósitos del desfile de 2022 era entregar al Consejo Nacional Electoral (CNE) “…las propuestas para el reconocimiento del cambio de nombre”. Propuestas basadas, según declaró la funcionaria, en el artículo 146 de la Ley Orgánica de Registro, sobre el cambio de nombre de las personas transexuales e intersexuales. Hoy, en agosto de 2026, se desconocen cuáles han sido las resultas de esas propuestas.
Capitalismo rosa
Allende las fronteras de Venezuela, el debate también se centra en el apoyo comercial de bares y discotecas, el llamado “capitalismo rosa”. Específicamente en la Ciudad de México, hay debate sobre el creciente apoyo comercial, que devino en un asunto que afectó los propósitos del Pride. El debate sobre la comercialización y la mercantilización del Pride gira en torno al choque entre la protesta social histórica y el "capitalismo rosa". Diversos colectivos critican el lucro de empresas y comités con la venta de espacios publicitarios, carros alegóricos corporativos y escenarios institucionales, mientras que sectores económicos defienden su gran impacto turístico. Esa impronta comercial, según las críticas, ha dejado de lado lo reivindicativo del evento, convirtiéndolo en su totalidad en una suerte de carnaval o desfile fiestero. Por ejemplo, aquí en Caracas, en el Orgullo 2025, el conocido bar La Fragata, desfiló con una carroza enorme auspiciada por vodka Smirnoff, que, según informaron organizadores del Pride a Entendido 2.0, no se trataba de una iniciativa surgida del seno de la organización del Pride en Caracas.
Justo balance
Así las cosas, surge la cuestión de lograr un balance en la organización de un evento como el Pride de rainganbre comunitaria, que idealmente debería tener como eje central un contenido reivindicativo de los derechos humanos de una comunidad LGBTIQA+, que clama desde siempre por una vida digna, libre de discriminación y violencia. Balance que debe darse con los auspicios estratégicos y los apoyos gubernamentales, partidistas, comerciales, siempre tomando en cuenta que no se desvirtúe el propósito de un evento que no puede quedar reducido a lo comercial, a un carnaval o a la moralina de un sector del activismo o de un partido político.
Esta reflexión no es menor. En nuestro medio caraqueño, activistas han expresado estas cuestiones con la firme idea de preservar el futuro del “Orgullo” como evento de visibilidad de la comunidad LGBTIQA+, que podría provocar controversias entre activistas. Por eso consideramos positivo conversar sobre estos asuntos para fortalecer el Pride como evento emblemático de nuestra comunidad en el marco de los derechos humanos, que son de todos, todas y todes.
Amsterdam, Barcelona, Bogotá y Florianópolis, visiones del Orgullo
Países Bajos, sigue siendo relevante la protesta y la celebración
Es muy importante la visibilidad que estos eventos dan a la población LGBTI+. Aunque se crea que Países Bajos tiene estos problemas “resueltos”, no es así. La discriminación social sigue existiendo; la ignorancia de gran parte de la población sobre lo que significa ser LGBTI+ y vivir como LGBTI+ no es baja, y en estos tiempos se está viviendo un repunte de tendencias de derecha radical que van de frente contra nosotros. Por eso siguen siendo relevantes la protesta y la celebración.
El dilema que se plantea sobre cómo la celebración inevitablemente se va convirtiendo en una amalgama entre activismo comunitario, propaganda comercial y partidismo político, también se da por estos lados. Una cosa sí es cierta: sin el apoyo comercial, las celebraciones no serían tan grandes y majestuosas como son. La verdad es que no lo vemos como mayor problema, siempre y cuando las organizaciones de activismo sepan imponer que ellas son quienes deciden los lineamientos base de la celebración. Los partidos políticos tampoco representan problema. Muchos de ellos se unen a la celebración (porque les interesan votos), pero nunca he visto que terminen imponiendo sus directrices. También es cierto que acá no hay partidos mayoritarios, pues rara vez pasan de 25% en votaciones y por eso siempre tienen que formar coalición para gobernar. De allí que sea muy difícil que un partido particular se imponga en este tipo de cosas (o en otras). Sí hay que señalar que los partidos políticos que se unen a la celebración son de centro-izquierda y de centro-derecha (¡incluido el principal partido cristiano-demócrata similar al de Angela Merkel en Alemania!), pues los más extremos se mantienen al margen.
Al final, como mencionábamos antes, el apoyo comercial ayuda a que los eventos sean grandiosos y atractivos (el evento de Ámsterdam atrae muchísimo turismo, no solo LGBTI+, sino también hetero). Los grupos de activismo, sin embargo, deben luchar por no perder el control. En años recientes, hubo riña entre organizaciones activistas de Ámsterdam, pues unas querían menos presencia comercial y otras estaban cómodas con el comercio (acusaciones de “vendidxs” y “puristas” de un lado y del otro no se hicieron esperar). Creo que un par de años después ya tienen esos impasses superados, o al menos bajo control, y logran convivir (cosa que acá se les da muy bien: convivir con diversidad de opiniones).
Una de las características de las celebraciones locales en diversas partes del país es que cada ciudad grande tiene su propia celebración del Orgullo en distintas fechas del año. Pero, además, y es el detalle que queremos resaltar, en el aniversario de Stonewall a finales de junio se celebra el “Roze Zaterdag”, el “Sábado Rosa”, que se considera nacional y se rota anualmente. Así como las olimpíadas y los grandes campeonatos rotan de país en país, el “Roze Zaterdag” rota entre ciudades grandes y pequeñas del país. Esto lleva la visibilidad y la celebración a todos los rincones, y esto nos parece una iniciativa buenísima. Si se pudiese implementar esto en Venezuela, tendríamos la fiesta, la marcha y el activismo en Maracay en 2027, en Barquisimeto en 2028, en Ciudad Bolívar en 2029, en San Cristóbal en 2030, etcétera, etcétera. Acá las ciudades, a través de sus concejos municipales, se pelean por ser los próximos anfitriones del “Roze Zaterdag” (pues entra dinero a la ciudad gracias a la gran fiesta).
¡Que siga la celebración, siempre con el objetivo de luchar por los derechos por delante, pero con todos los apoyos que hagan falta, siempre que sumen y no resten!
Oliver Schneider y Jesús Ravelo
Nimega, Países Bajos, 2026.
Fuentes:
https://albaciudad.org/2022/07/movimientos-lgbtiq-marcharon-en-caracas-para-celebrar-el-mes-del-orgullo-sexodiverso/
https://en-wikipedia-org.translate.goog/wiki/LGBTQ_rights_in_Venezuela?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sge
https://www.google.com/search?q=informaciones+sobre+el+debate+sobre+la+participaci%C3%B3n+de+bares+y+discotecas+en+el+pride+de+la+ciudad+de+m%C3%A9xico&oq=&gs_lcrp=EgZjaHJvbWUqDAgAECMYJxjqAhiMBDIMCAAQIxgnGOoCGIwEMgwIARAjGCcY6gIYjAQyDAgCECMYJxjqAhiMBDIMCAMQIxgnGOoCGIwEMgwIBBAjGCcY6gIYjAQyDAgFECMYJxjqAhiMBDIGCAYQRRhA0gELMTEyMTM5OGowajmoAgawAgHxBVrOG_PuQLWJ&sourceid=chrome&source=chrome.ob&ie=UTF-8














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